
¿A qué te dedicas?
Mi título más oficial, es el de Profesora de Yoga... pero mi título honorario es Sacerdotisa de la Diosa: cultivo y honro el Rostro Femenino de la Divinidad.
Mi título más oficial, es el de Profesora de Yoga... pero mi título honorario es Sacerdotisa de la Diosa: cultivo y honro el Rostro Femenino de la Divinidad.
Digo de mi que soy bruja con varios sentidos: en primer lugar porque es una palabra desafiante, El prejuicioso dirá todas las brujas son malas y vos no parecés muy mala....jajaja! y el valiente preguntará: ¿Qué es ser bruja? Entonces responderé que la palabra bruja viene de una palabra Egipcia que es Baq que significa sabiduría femenina, o la que conoce su poder y lo usa , o la mujer que conoce las palabras mágicas o de poder...
Antes de la era judeocristiana el imaginario religioso de toda la humanidad estaba habitado por una deidad femenina: La Gran Diosa Madre que contenía los arquetipos masculinos y femeninos en un todo cíclico y complementario... El mándala de la Triple Diosa esta representado por el ciclo lunar: la luna creciente, La luna llena y la luna menguante ,que expresan los tres rostros de lo Divino Femenino: La Virgen, La Madre y la Anciana... por detrás y sosteniendo a ésta trinidad de todo lo manifestado está La Diosa Oscura... La Diosa se celebra en cada ciclo vital de todas y todos... de las cosas y las relaciones, en cada ciclo lunar, menstrual, y en la naturaleza...
En mi vida personal cultivo éste “saber” de variadas maneras: a lo largo de mis días y mis noches...a lo largo de las estaciónes de la Rueda Anual, dando clases de yoga, maternando a mi hijo, coordinando círculos de mujeres que desean re-conocer su femenino sagrado, entrenándolas en las Artes femeninas de Sanar, en consultas individuales con hombres y mujeres que necesitan calmar algún sufrimiento, o que quieren experimentar su sexualidad cómo sagrada... en el pequeño altar de mi casa... por las noches... en mi cama, soñando, con mi amado: celebrando el amor y la eterna danza del universo a través de la sexualidad... en cada oportunidad intento abrirme a la relación con la Divinidad. En cuanto al trabajo que desarrollo es una consecuencia y aplicación de esto mismo... al menos eso intento!
Me desarrollo en tres áreas: lo que llamo brujería clínica: atención a todoas/os los/as que necesitan calmar algún sufrir; en segunda instancia, entreno a otras mujeres y hombres en las Antiguas Artes, y en La Rueda Púrpura (Taller de conocimiento Femenino)
Háblanos sobre la Rueda Púrpura.
Es un taller de seis horas de duración en el que me propongo transmitir el valor positivo y sagrado del ciclo menstrual femenino a partir del mandla de la Triple Diosa.
Está dirigido a todas las mujeres: las que quieren o no tener una vida espiritual.
Muchas mujeres llegan a La Rueda Púrpura para hacer más confortable su síndrome premenstrual o porque no logran concebir o por alguna de las dificultades que se les presenta en su vida femenina.
Antes de la era judeocristiana el imaginario religioso de toda la humanidad estaba habitado por una deidad femenina: La Gran Diosa Madre que contenía los arquetipos masculinos y femeninos en un todo cíclico y complementario... El mándala de la Triple Diosa esta representado por el ciclo lunar: la luna creciente, La luna llena y la luna menguante ,que expresan los tres rostros de lo Divino Femenino: La Virgen, La Madre y la Anciana... por detrás y sosteniendo a ésta trinidad de todo lo manifestado está La Diosa Oscura... La Diosa se celebra en cada ciclo vital de todas y todos... de las cosas y las relaciones, en cada ciclo lunar, menstrual, y en la naturaleza...
En mi vida personal cultivo éste “saber” de variadas maneras: a lo largo de mis días y mis noches...a lo largo de las estaciónes de la Rueda Anual, dando clases de yoga, maternando a mi hijo, coordinando círculos de mujeres que desean re-conocer su femenino sagrado, entrenándolas en las Artes femeninas de Sanar, en consultas individuales con hombres y mujeres que necesitan calmar algún sufrimiento, o que quieren experimentar su sexualidad cómo sagrada... en el pequeño altar de mi casa... por las noches... en mi cama, soñando, con mi amado: celebrando el amor y la eterna danza del universo a través de la sexualidad... en cada oportunidad intento abrirme a la relación con la Divinidad. En cuanto al trabajo que desarrollo es una consecuencia y aplicación de esto mismo... al menos eso intento!
Me desarrollo en tres áreas: lo que llamo brujería clínica: atención a todoas/os los/as que necesitan calmar algún sufrir; en segunda instancia, entreno a otras mujeres y hombres en las Antiguas Artes, y en La Rueda Púrpura (Taller de conocimiento Femenino)
Háblanos sobre la Rueda Púrpura.
Es un taller de seis horas de duración en el que me propongo transmitir el valor positivo y sagrado del ciclo menstrual femenino a partir del mandla de la Triple Diosa.
Está dirigido a todas las mujeres: las que quieren o no tener una vida espiritual.
Muchas mujeres llegan a La Rueda Púrpura para hacer más confortable su síndrome premenstrual o porque no logran concebir o por alguna de las dificultades que se les presenta en su vida femenina.
Instruyo a mujeres en lo que antiguamente se llamaban los Misterios Femeninos y que se entregaban de modo iniciático en diversas culturas. A partir del mándala de la Triple Diosa transmito los valores arcaicos de lo femenino impersonal que están guardados en los pliegues de nuestro cortex y en el inconsciente colectivo del género y de la humanidad...
Los propósitos del taller son:
*Devolverle el valor positivo y sagrado al ciclo menstrual, a la espiritualidad de las mujeres y a todas las funciones físicas, emocionales, mentales, energéticas espirituales y comunitarias de las mujeres.
*Generar un grupo que ocupe el vacío comunitario que han dejado los antiguos consejos de ancianas tribales y sus rituales de transición.
*Devolverle el valor positivo y sagrado al ciclo menstrual, a la espiritualidad de las mujeres y a todas las funciones físicas, emocionales, mentales, energéticas espirituales y comunitarias de las mujeres.
*Generar un grupo que ocupe el vacío comunitario que han dejado los antiguos consejos de ancianas tribales y sus rituales de transición.
*Desenmascarar y tomar conciencia de los tabúes que rodean a las funciones biológicas, psicológicas, energéticas y espirituales femeninas.
*Ofrecer un espacio de acompañamiento emocional para todo aquello que rodea al ciclo de la mujer y su salud psicofísica y espiritual.
*Instruir y prevenir a las generaciones más jóvenes en los portales inicáticos de la vida femenina.
*Instruir y prevenir a las generaciones más jóvenes en los portales inicáticos de la vida femenina.
*Redescubrir lo femenino sagrado para integrarlo, y ya no oponerlo más, a lo masculino sagrado.
Hago todo esto con una variada batería de técnicas: danza, juegos grupales, visualizaciónes, plástica, sanasiónes, dicto cátedra también... relatos, mitos, y todo lo que he aprendido a lo largo de la vida lo pongo en función de éstos propósitos...
Hago todo esto con una variada batería de técnicas: danza, juegos grupales, visualizaciónes, plástica, sanasiónes, dicto cátedra también... relatos, mitos, y todo lo que he aprendido a lo largo de la vida lo pongo en función de éstos propósitos...
Sé que te involucraste durante muchos años con el teatro, háblanos de ti, antes y después de éste.
Claro, el teatro ha sido una gran escuela, comencé en la adolescencia, a los 16 años, en él hice de todo: electricista, boletera, limpiadora de camarines, actriz, entrenadora corporal, asistente, escritora, directora, y maestra de actores... también fundé una escuela de actores y dirigí un pequeño teatrito en un suburbio de Buenos Aires, pero junto con la carrera teatral me formé cómo docente y terapeuta corporal... desde muy jovencita, así que me desarrollé en los dos campos durante 22 años...
También el Zen ha sido una gran escuela para mí... el trabajo espiritual estuvo presente desde mis 25 años y nunca paró. No hace mucho, unos cuantos años antes de mi crisis de vocacional ( por llamarla de alguna manera) me topé con el Yoga ahí encontré en él el origen y el despliegue de todo lo que había indagado en largos años. Pero mi profesión era el teatro. Me apasionaba y me había costado mucho esfuerzo lograr vivir de él y vivía bien! , cosa muy difícil en éstas latitudes del planeta, hasta que un día, de pronto, comencé a sentir que no me interesaba más, y a padecerlo. Luché contra ese sentimiento. Lo quise derribar, transformar, me morí de culpa, y sentí terror.
¡¿Que sería de mí sin el teatro?! -me dije
Fue un proceso de varios meses en los que me forzaba, obligándome a trabajar con piloto automático, pensando que ya se me pasaría pero todo empeoraba cada vez más. Tenía la sensación de estar saltando al vacío. Entonces el vacío me dejó ver lo que se estaba gestando en su propio centro: La Rueda Púrpura.
Cuando decidí dejar el Teatro me dedique a dar clases de Yoga en el pequeño estudio que tengo en mi casa y donde aún sigo haciéndolo.
Ahora el Teatro es algo que disfruto mucho... me encanta verlo, leerlo, me divierte mucho pero cómo un juego, ya no cómo un trabajo... algunas partes de mí siguen siendo totalmente teatrales... pero todo se concentra y aplica en la teatralidad de las ceremonias, y rituales que organizo dentro del contexto de la Espiritualidad Femenina.
Claro, el teatro ha sido una gran escuela, comencé en la adolescencia, a los 16 años, en él hice de todo: electricista, boletera, limpiadora de camarines, actriz, entrenadora corporal, asistente, escritora, directora, y maestra de actores... también fundé una escuela de actores y dirigí un pequeño teatrito en un suburbio de Buenos Aires, pero junto con la carrera teatral me formé cómo docente y terapeuta corporal... desde muy jovencita, así que me desarrollé en los dos campos durante 22 años...
También el Zen ha sido una gran escuela para mí... el trabajo espiritual estuvo presente desde mis 25 años y nunca paró. No hace mucho, unos cuantos años antes de mi crisis de vocacional ( por llamarla de alguna manera) me topé con el Yoga ahí encontré en él el origen y el despliegue de todo lo que había indagado en largos años. Pero mi profesión era el teatro. Me apasionaba y me había costado mucho esfuerzo lograr vivir de él y vivía bien! , cosa muy difícil en éstas latitudes del planeta, hasta que un día, de pronto, comencé a sentir que no me interesaba más, y a padecerlo. Luché contra ese sentimiento. Lo quise derribar, transformar, me morí de culpa, y sentí terror.
¡¿Que sería de mí sin el teatro?! -me dije
Fue un proceso de varios meses en los que me forzaba, obligándome a trabajar con piloto automático, pensando que ya se me pasaría pero todo empeoraba cada vez más. Tenía la sensación de estar saltando al vacío. Entonces el vacío me dejó ver lo que se estaba gestando en su propio centro: La Rueda Púrpura.
Cuando decidí dejar el Teatro me dedique a dar clases de Yoga en el pequeño estudio que tengo en mi casa y donde aún sigo haciéndolo.
Ahora el Teatro es algo que disfruto mucho... me encanta verlo, leerlo, me divierte mucho pero cómo un juego, ya no cómo un trabajo... algunas partes de mí siguen siendo totalmente teatrales... pero todo se concentra y aplica en la teatralidad de las ceremonias, y rituales que organizo dentro del contexto de la Espiritualidad Femenina.
Ahora, escribiendo esto me doy cuenta de que todo el viaje fue para llegar a conocer el origen... el origen de TODO. Cuando era teatrista me fascinaba el teatro antiguo los griegos, la mitología... siempre buscaba ir mas atrás y más atrás..., como si intuyera lo que luego descubrí en las culturas dela Diosa... un afán de detective que no se calmó hasta que la experiencia de la Divinidad sucedió...
¿A qué le temes?
A la traición... al abandono... a la mentira... a todas las formas de manipulación de los unos sobre los otros... a la dominación... a la imposición por la fuerza y el terror... a las guerras... las interiores y las exteriores , las guerras son la expresión máxima de todas esas cosas.
A la traición... al abandono... a la mentira... a todas las formas de manipulación de los unos sobre los otros... a la dominación... a la imposición por la fuerza y el terror... a las guerras... las interiores y las exteriores , las guerras son la expresión máxima de todas esas cosas.
¿Cómo describes tu jardín interior?
Es un lugar muy concreto... es más: existe... hay una cascada... hay piedras plantas y animales... no sé si hay una caverna cerca... yo la he visto o imaginado en las sucesivas visiones en las que me ha transportado hasta allí.Ha sido el primer santuario en el que he estado física y conscientemente... estar allí ha inaugurado un espacio en mi corazón...es mi pequeño paraíso personal....
Myriam, cuando escuchas tu nombre, ¿A qué sitios te remonta éste?
Me trae el rostro de mi madre, cuando joven contándome cómo se le había ocurrido nombrarme... a ella le gustan los nombres bíblicos... a mí me hacía pensar en las películas que pasaban por la tele en semana santa... pero también me remontaba a algo importante... cargado de sacralidad... la voz de mi abuela cantando, llena de picardía, Mírenka... Mírenka... Mírenka... en la cocina de su casa: el primer laboratorio alquímico que conocí. Jajaja!
Sus objetos misteriosos, sus perfumes... me trae cómo una nostalgia ajena hecha propia... lenguajes de otras tierras... paisajes nunca vistos pero imaginados mil de veces... descriptos de generación en generación... recreados, hechos mito... de parte de mi padre, tercera generación de marías: Maya, mi bisabuela, María la madre de mi padre y yo Myriam...
Es un lugar muy concreto... es más: existe... hay una cascada... hay piedras plantas y animales... no sé si hay una caverna cerca... yo la he visto o imaginado en las sucesivas visiones en las que me ha transportado hasta allí.Ha sido el primer santuario en el que he estado física y conscientemente... estar allí ha inaugurado un espacio en mi corazón...es mi pequeño paraíso personal....
Myriam, cuando escuchas tu nombre, ¿A qué sitios te remonta éste?
Me trae el rostro de mi madre, cuando joven contándome cómo se le había ocurrido nombrarme... a ella le gustan los nombres bíblicos... a mí me hacía pensar en las películas que pasaban por la tele en semana santa... pero también me remontaba a algo importante... cargado de sacralidad... la voz de mi abuela cantando, llena de picardía, Mírenka... Mírenka... Mírenka... en la cocina de su casa: el primer laboratorio alquímico que conocí. Jajaja!
Sus objetos misteriosos, sus perfumes... me trae cómo una nostalgia ajena hecha propia... lenguajes de otras tierras... paisajes nunca vistos pero imaginados mil de veces... descriptos de generación en generación... recreados, hechos mito... de parte de mi padre, tercera generación de marías: Maya, mi bisabuela, María la madre de mi padre y yo Myriam...
Me trae una noche en la ciudad de veraneo de mi infancia en la que todos los vecinos nos habíamos volcado a la costa a ver la maravilla: la luna llena, ENORME! , naranja... gigantesca... saliendo del horizonte negro... mucha gente contemplando... extasiada... silencio. No hace mucho descubrí que mi nombre, que es una hebreización de María, deviene de la Diosa Mariamne y expresa el segundo rostro de la trinidad femenina: la Madre
¿Qué te significa ser mujer?
Me has hecho pensar con esta pregunta. ! Hay todo un dibujo, un discurso en mi vida... un correlato entre mi biografía y mi desarrollo profesional y espiritual... para llegar asta aquí... y el sino, el hilván es ése: ser mujer.
Desde que soy muy niña... desde donde comienza la memoria... mi sexualidad fue y es muy intensa: un galope arrasador atravesando mi pelvis, transformándose en una pasión inflamada ascendiendo al pecho, y a su vez... un frenesí de saber sobre TODO: de poesía, de mitologías... magias... de misterios, volando hacia mi cabeza... y de allí a otros mundos... lírica!
Me ha significado injusticia, castigo, reclusión, silencio, olvido, anestesia. Camuflaje, sobrevivencia... resistencia... reivindicación... injusticia, lucha. Silencio... calma... indagación, desenvolver... desenrollar, develar, parecido a florecer o a una madeja de hilo que al tejer una trama se va desenrollando... emerger...florecer, dar los frutos... por suerte uno envejece!...jajaja!
¿Qué te significa ser mujer?
Me has hecho pensar con esta pregunta. ! Hay todo un dibujo, un discurso en mi vida... un correlato entre mi biografía y mi desarrollo profesional y espiritual... para llegar asta aquí... y el sino, el hilván es ése: ser mujer.
Desde que soy muy niña... desde donde comienza la memoria... mi sexualidad fue y es muy intensa: un galope arrasador atravesando mi pelvis, transformándose en una pasión inflamada ascendiendo al pecho, y a su vez... un frenesí de saber sobre TODO: de poesía, de mitologías... magias... de misterios, volando hacia mi cabeza... y de allí a otros mundos... lírica!
Me ha significado injusticia, castigo, reclusión, silencio, olvido, anestesia. Camuflaje, sobrevivencia... resistencia... reivindicación... injusticia, lucha. Silencio... calma... indagación, desenvolver... desenrollar, develar, parecido a florecer o a una madeja de hilo que al tejer una trama se va desenrollando... emerger...florecer, dar los frutos... por suerte uno envejece!...jajaja!
Y entonces esos bríos se apaciguan...hace un tiempo estoy leyendo a una francesa que dice que las mujeres somos más propensas a sentir el dolor... y lo chequéo en las consultas...y es cierto...Pero Tiresias, en Edipo Rey, dice que una mujer goza siete veces más que un hombre el sexo...así que puedo completar diciendo, que ser mujer me a dado una experiencia INTENSA...profunda...rica...abundante...en luces y en sombras.
¡Un intenso deseo de amar y ser amada!
Háblanos de tu experiencia con la maternidad.
Un embarazo me parecía imposible. Lo había deseado y temido tanto... Secretamente esperaba que al quedar embarazada el rompecabezas de mi vida se armara por fin. Pero nada fue tan rosa. Por el contrario, como el mar que devuelve lo perdido, su llegada trajo añejos dolores.
Quince años de psicoanálisis me habían servido para muchas cosas importantes, pero en ese momento no me estaba ayudando: estaba sufriendo.
Una noche cuando volvía a casa me encontré con el parapsicólogo de mi amiga del alma. Tanto me había insistido ella en que lo llamara y tan poco me estaba animando, que justo allí, pensando en él, se materializó ante de mis ojos. Entonces, no pude hacerme más la tonta, decidí aceptar el duelo al que estaba siendo invitada y le pedí una entrevista.
Rápidamente afloró la causa de tanto sufrimiento. Durante esos primeros meses de mi embarazo, situación que se supone ¡tan feliz! Yo recordé que cuando era adolescente, me había jurado no tener nunca hijos produciéndome un corte energético en mi útero con la fuerza del pensamiento, unido a la furia.
Esa había sido la causa por la que, hasta ese momento, nunca lograra un embarazo. Yo misma había convertido mi útero en un lugar ciego y sordo. Vi en mi mente la escena suprimida, el momento y la razón: mi padre me había castigado, brutalmente, física y psicológicamente, cuando descubrió que había comenzado mi vida sexual.
Gracias a múltiples sanaciones fue que pude empezar a cicatrizar esa herida.
Y a partir de ese recuerdo, de esa grieta, pudo emerger otra herida anterior totalmente negada: una violación que sufrí en la pubertad, que ni siquiera había podido contar a mis padres.
El embarazo había traído a la superficie de mi conciencia un dolor enorme. Una herida emocional, espiritual y energética causada por una violación infantil silenciada, y negada a lo largo del tiempo; y además el castigo, injusto y brutal al que había sido sometida a causa de mi despertar sexual.
Era terriblemente doloroso recordar todo esto, y al mismo tiempo, enormemente sanador. Fue así, entonces, que lo femenino herido, se convirtió en el canal por el cual regresé al mundo de lo sagrado femenino.
Durante todo ese embarazo me encontré en un estado alterado de conciencia que sanaba mi Feminidad Herida al mismo tiempo que me reconectaba con la Sacerdotisa que siempre fui y busqué ser.
Junto con Ulises, mi hijo, gestaba La rueda púrpura, y a la sanadora que intuí y que ahora soy. Tomaba ideas de visiones que recibía y luego las traducía en metáforas y ejercicios. Era precisamente, durante esos meses en los que no sangraba, que iba creando una experiencia para sanar la sangre.
Nadie me estaba enseñando esto, lo estaba aprendiendo de mí misma, al curarme, al gestarme nuevamente.
Lacté a mi hijo cuatro años y medio...y ha sido una experiencia única...sin duda el portal iniciático de la maternidad ha sido la llave reveladora de algo enorme para mí. Pienso que el amor que nos dan nuestros hijos se parece al amor de la Madre Tierra: Incondicional y al mismo tiempo desafiante, transformador. Nunca imaginé vivir tanto, quizá porque he sido una niña muy enferma... pero la aparición de Ulises en mi vida me dio una prorroga un horizonte que sin duda me hará longeva!
¿Cuáles son los colores del desamor?
El terror de una noche oscura en la infancia... el olor a desperdicios humanos, el asco... marrón excremento, sin duda!
¿En dónde habita la alegría?
¡Ah,por fin la alegría!En la danza, en la poseía, en el bullicio de los amigos, en los juegos con mi hijo... y entre los brazos de mi amado, por supuesto!
Si tu vida actual tuviera una textura, ¿Cuál sería?
Un manto de telar rústico, tejido con infinitos colores, desde los más luminosos hasta los peores oscuros, con nudos, rugoso... y de pronto sedas y satenes, cómo un arco iris que pudiera tocarse... un popurrí de sensaciones táctiles... plumas y dardos
Háblanos sobre tu más reciente libro, y ¿Dónde podemos adquirirlo?
Desde el Solsticio de Verano (21 de diciembre del 2004), hay en la mesita de mi hogar una pila de libros! el fruto de una larga cosecha: la publicación independiente del libro sobre el taller: La Rueda Púrpura- Taller de Autoconocimiento Femenino.
Tanto el libro como el taller tratan de recuperar el valor positivo y sagrado del ciclo menstrual y de los portales iniciáticos femeninos (menarca, iniciación sexual, ciclicidad regular, maternidad y menopausia) desde el particular enfoque de la Espiritualidad Femenina.
El libro ofrece un análisis, información y recursos técnicos para abordar todo aquello que rodea al ciclo de la mujer y su salud psicofísica y espiritual. Así cómo intenta instruir y prevenir a doncellas, adultas y abuelas en los Misterios Femeninos.
Procura una mirada crítica sobre los tabúes, que aún hoy, en nuestra cultura tan civilizada, rodean a las funciones biológicas, psicológicas, energéticas y espirituales femeninas. Propone develar los perfiles arcaicos de lo femenino como complementario, y ya no más cómo opuesto, a lo masculino. Este libro es para todas las mujeres que deseen develar sus rostros más originales, pero también para todos los hombres que aspiran a una nueva visión de lo femenino.
Por ahora el libro no tendrá distribución masiva y estará a la venta en mi casa.
¿A dónde te lleva la frase Círculo de Mujeres?
Al pasado pero también al futuro... al presente de mi cotidiano... a un no-tiempo en el que la Diosa trabaja hilando y deshojando el gran libro del Tiempo.
¡Un intenso deseo de amar y ser amada!
Háblanos de tu experiencia con la maternidad.
Un embarazo me parecía imposible. Lo había deseado y temido tanto... Secretamente esperaba que al quedar embarazada el rompecabezas de mi vida se armara por fin. Pero nada fue tan rosa. Por el contrario, como el mar que devuelve lo perdido, su llegada trajo añejos dolores.
Quince años de psicoanálisis me habían servido para muchas cosas importantes, pero en ese momento no me estaba ayudando: estaba sufriendo.
Una noche cuando volvía a casa me encontré con el parapsicólogo de mi amiga del alma. Tanto me había insistido ella en que lo llamara y tan poco me estaba animando, que justo allí, pensando en él, se materializó ante de mis ojos. Entonces, no pude hacerme más la tonta, decidí aceptar el duelo al que estaba siendo invitada y le pedí una entrevista.
Rápidamente afloró la causa de tanto sufrimiento. Durante esos primeros meses de mi embarazo, situación que se supone ¡tan feliz! Yo recordé que cuando era adolescente, me había jurado no tener nunca hijos produciéndome un corte energético en mi útero con la fuerza del pensamiento, unido a la furia.
Esa había sido la causa por la que, hasta ese momento, nunca lograra un embarazo. Yo misma había convertido mi útero en un lugar ciego y sordo. Vi en mi mente la escena suprimida, el momento y la razón: mi padre me había castigado, brutalmente, física y psicológicamente, cuando descubrió que había comenzado mi vida sexual.
Gracias a múltiples sanaciones fue que pude empezar a cicatrizar esa herida.
Y a partir de ese recuerdo, de esa grieta, pudo emerger otra herida anterior totalmente negada: una violación que sufrí en la pubertad, que ni siquiera había podido contar a mis padres.
El embarazo había traído a la superficie de mi conciencia un dolor enorme. Una herida emocional, espiritual y energética causada por una violación infantil silenciada, y negada a lo largo del tiempo; y además el castigo, injusto y brutal al que había sido sometida a causa de mi despertar sexual.
Era terriblemente doloroso recordar todo esto, y al mismo tiempo, enormemente sanador. Fue así, entonces, que lo femenino herido, se convirtió en el canal por el cual regresé al mundo de lo sagrado femenino.
Durante todo ese embarazo me encontré en un estado alterado de conciencia que sanaba mi Feminidad Herida al mismo tiempo que me reconectaba con la Sacerdotisa que siempre fui y busqué ser.
Junto con Ulises, mi hijo, gestaba La rueda púrpura, y a la sanadora que intuí y que ahora soy. Tomaba ideas de visiones que recibía y luego las traducía en metáforas y ejercicios. Era precisamente, durante esos meses en los que no sangraba, que iba creando una experiencia para sanar la sangre.
Nadie me estaba enseñando esto, lo estaba aprendiendo de mí misma, al curarme, al gestarme nuevamente.
Lacté a mi hijo cuatro años y medio...y ha sido una experiencia única...sin duda el portal iniciático de la maternidad ha sido la llave reveladora de algo enorme para mí. Pienso que el amor que nos dan nuestros hijos se parece al amor de la Madre Tierra: Incondicional y al mismo tiempo desafiante, transformador. Nunca imaginé vivir tanto, quizá porque he sido una niña muy enferma... pero la aparición de Ulises en mi vida me dio una prorroga un horizonte que sin duda me hará longeva!
¿Cuáles son los colores del desamor?
El terror de una noche oscura en la infancia... el olor a desperdicios humanos, el asco... marrón excremento, sin duda!
¿En dónde habita la alegría?
¡Ah,por fin la alegría!En la danza, en la poseía, en el bullicio de los amigos, en los juegos con mi hijo... y entre los brazos de mi amado, por supuesto!
Si tu vida actual tuviera una textura, ¿Cuál sería?
Un manto de telar rústico, tejido con infinitos colores, desde los más luminosos hasta los peores oscuros, con nudos, rugoso... y de pronto sedas y satenes, cómo un arco iris que pudiera tocarse... un popurrí de sensaciones táctiles... plumas y dardos
Háblanos sobre tu más reciente libro, y ¿Dónde podemos adquirirlo?
Desde el Solsticio de Verano (21 de diciembre del 2004), hay en la mesita de mi hogar una pila de libros! el fruto de una larga cosecha: la publicación independiente del libro sobre el taller: La Rueda Púrpura- Taller de Autoconocimiento Femenino.
Tanto el libro como el taller tratan de recuperar el valor positivo y sagrado del ciclo menstrual y de los portales iniciáticos femeninos (menarca, iniciación sexual, ciclicidad regular, maternidad y menopausia) desde el particular enfoque de la Espiritualidad Femenina.
El libro ofrece un análisis, información y recursos técnicos para abordar todo aquello que rodea al ciclo de la mujer y su salud psicofísica y espiritual. Así cómo intenta instruir y prevenir a doncellas, adultas y abuelas en los Misterios Femeninos.
Procura una mirada crítica sobre los tabúes, que aún hoy, en nuestra cultura tan civilizada, rodean a las funciones biológicas, psicológicas, energéticas y espirituales femeninas. Propone develar los perfiles arcaicos de lo femenino como complementario, y ya no más cómo opuesto, a lo masculino. Este libro es para todas las mujeres que deseen develar sus rostros más originales, pero también para todos los hombres que aspiran a una nueva visión de lo femenino.
Por ahora el libro no tendrá distribución masiva y estará a la venta en mi casa.
¿A dónde te lleva la frase Círculo de Mujeres?
Al pasado pero también al futuro... al presente de mi cotidiano... a un no-tiempo en el que la Diosa trabaja hilando y deshojando el gran libro del Tiempo.
Gracias por haberte sentado en el Círculo y compartirnos tanto sobre tu camino.
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